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jueves, 12 de marzo de 2015

MIENTRAS UNOS CON SEQUIA OTROS CON CAUDAL



El Ebro marca cada tres por tres las crónicas de los periódicos debido a sus constantes desbordamientos que hoy por hoy son primera plana de la prensa y de científicos que lo vigilan desde el espacio.

Carlos, Álvaro y más agricultores describen con lamento que al vivir íntegramente de esta corriente natural, la cosecha de este año está pérdida “La falta de drenaje del rio hace que este se desborde y nos mate las esperanzas de vida”

Desde principios de este mes el Ebro pide que le devuelvan a punte de desbordamientos los predios arrebatados ya que al ser el rio más caudaloso de España y el segundo de la península ibérica después del Duero, su caudal medio es de 60 m3/s, con una longitud de 930 Km  que no es paralela a la cuenca que necesita.

Su naciente empieza en Cantabria y baja por Castilla y león, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña donde desemboca, sin contar que su cauce pasa por las comunidades valenciana y de Castilla de la Mancha.

Como todos los años es portada principal de los medios de comunicación por ser un rio con tanta agua para poco estanque, este año ha paralizado una de las fiestas más importantes de Zaragoza “la cincomarzada”, triunfo que celebra esta comunidad autónoma sobre las tropas carlistas, desde la batalla del 5 de marzo de 1838. 

En febrero triplico las precipitaciones normales, dejando abundancia de lluvia  según el reporte provisional de la Agencia Estatal de Meteorología, solo la última semana de febrero dejó caer en Navarra entre 250 y 300 litros por metro cuadrado en los días previos a la avenida del Ebro, la cual ha llegado a alcanzar 2.610 metros cúbicos por segundo a su paso por Zaragoza y se espera que el valor medio para el mes de marzo sea de 390 metros cúbicos por segundo.

Según las previsiones se espera una altura de 6,10 metros, dato que se sextuplicaría para comparación con el del año anterior que fue de 1,24 metros de altura, según figura en el Anuario de Aforos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. 

Sin duda se trata de una crecida importante, pero es algo que ya ha ocurrido anteriormente según lo indica la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) que registró una avenida que superó los 4.100 metros cúbicos por segundo en enero de 1961, siendo el récord desde que se comenzaron a tomar datos en 1912. 

Por su parte el gobierno ha realizado la visita de turno, esta vez de la mano de Isabel García Tejerina, ministra de agricultura, alimentación y ambiente en las zonas afectadas, en sus declaraciones revelo que se va hacer un estudio para detectar en qué zonas hay que limpiar y  reforzar la protección. Aunque a simple vista qué duda cabe que durante décadas este rio no ha tenido el trato de protección y precaución que se merece.

La situación de este rio va mas allá de limpiar o no limpiar, para entender el epicentro del problema hay que remontar al origen de la crecida del rio que está sujeto a la variabilidad natural del clima que yace de las intensas lluvias sumado al deshielo, lo cual produce que haya más caudal.

Las constantes llamadas de atención que nos ha dado el rio parece que no las hemos sabido captar, solo hay que dar una ojeada al pasado. Diciembre de 1961 el Ebro nos dejó la mayor riada del siglo pasado a su llegada por Zaragoza, en varios sitios de esta comunidad el rio llego a tener una altura de 6,5 metros y hasta 2,5 kilómetros de anchura, y la estación de Castejón (Navarra) llegó a puntuar un caudal de 4.950 metros cúbicos por segundo. 

Entre 2003 y 2007 registro importantes crecidas, según Daniel Ballarín, del departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, en la riada de hace doce años se logro un caudal máximo de 2.832 metros cúbicos por segundo a su paso por Zaragoza. Y viendo al presente, en este 2015, tan solo en un periodo corto de 3 días claves (4 de febrero, 20 de febrero y 2 de marzo) el Ebro ha presentado ya tres riadas. 

Las capas freáticas del suelo están a rebosar de agua por lo cual están saliendo a la superficie, hay que entender que los ríos tienen crecidas continuamente y por más que nosotros nos empeños en dominar a la naturaleza, esta siempre se revierte en cuanto lo intentamos. 

Sin contar que las etapas de crecidas de la naturaleza son parte de un ciclo necesario de la función ecología natural por eso es importante que no invadamos su sitios de acción ya que este proceso admite limpiar y salvar hábitats, movilizar sedimentos, disminuir la salinización del delta, la muestra está en que por cada metro cubico de agua que llega al mediterráneo se originan unos 200 kilos de anchoa.

El satélite Deimos-2, construido en España, nos ha dejado en las últimas semanas fotografías hechas desde el espacio que vislumbran el impacto de las inundaciones cerca de Zaragoza y de Burgo del Ebro. En estas diapositivas  podemos observar arboles ahogados, campos inundados, poblaciones en alarma.
El drenaje  no es una solución porque provoca daños como la eliminación de sedimentos de los cauces y de las orillas, sin mencionar el detenimiento de la función natural del rio para con la fauna y la flora. 

Zaragoza es una de las comunidades que demanda el dragado, desconociendo que este proceso mata los sedimentos que son necesarios y vitales para la fertilidad del valle del Ebro. Esta medida es contraproducente porque dragar un rio es como quitarle una flor a un árbol, lo que extraemos con esta operación constituye parte del freno natural del rio y ayuda mantener la armonía de la naturaleza de esa zona.

El drenaje como otros procesos que se realizan en el terreno fluvial no son compatibles con los eventos meteorológicos extremos que la naturaleza asiste.

Agustín Millares, investigador del grupo de Dinámica Fluvial e Hidrología de la Universidad de Granada manifiesta “que es un debate profundo que tiene que ver con la gestión del territorio y con el modelo de río que queremos” el investigador determina que la clave está en dejar que el rio se expanda y que sea más flexible porque manipularlo con drenajes tiene efectos en el curso alto, medio y bajo del mismo. 

Los drenajes no son la solución porque si se estudiase sus efectos antes de su adopción, se determinaría que afectan mucho al entorno, al margen de que suponen unos gastos económicos elevados,  deja caer Millares.

Además de los ápices de luz que nos dan investigadores como el anterior mencionado, también está el hecho de que en buenos tramos del rio se encuentra lugares de interés comunitario así como zonas de protección de aves,  motivos de peso que impiden la realización de dragados.

Ante la problemática y el descarte de métodos como el drenaje, nace una solución que esta rondando la cabeza de los técnicos de la CHE, el trace de llanuras de inundación que dejen al rio expandirse en caso de que haya una crecida, con esto habría menor impacto y se disminuiría la presión humana sobre la vegetación de las orillas del rio.

Otra de las propuestas que se suman a la anterior, es la de Daniel Ballarin, que basa su objetivo principal en la devolución de su espacio al rio y de compensar a los agricultores ganaderos afectados con otros sitios de acción para su vida y cosecha, siendo la única manera de permanecer cerca de la naturaleza pero sin causar ninguna intromisión a sus funciones naturales. 

Esta propuesta fue elaborada junto con un plan medioambiental del Ebro que abogaba por dar el margen suficiente de acción al rio pero tal parece que dicho proyecto debe estar empolvándose en algún cajón del ministerio.
Los ecologistas por su parte hacen responsables de la crecida del rio a los que irrespetan la ley de Aguas, ya que en los últimos años se han edificado en las zonas de riesgo de inundación y en los propios cauces. 

Por lo cual es lógico que a futuro esas zonas irrespetadas sean ocupadas por el agua. Susana Ramírez, ecologista independiente, invita a la conservación del bosque alrededor del rio.

Los activistas anuncian que la única solución es devolver las riberas y los causes que hemos robado al rio, ya que con el plantío de cultivos y la importuna construcción de casas, hemos ido expropiando al rio de su terreno natural, provocando así su furia en el afán de recuperar a punta de crecidas su terreno.  

Con absoluta seguridad me sumo a las palabras de Daniel Ballarín “somos nosotros quienes nos hemos expuesto a los efectos de las riadas” 

Como podemos ver todos los investigadores, ecologistas y técnicos concuerdan que la única manera de salvar las cuencas, causes y bosques del rio es retornándole su espacio.

escrito por K.Q.G
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2 comentarios:

  1. Y mientras tanto en el Sur con falta de agua y perdiendo cosechas por sequía. ¿Por qué no puede haber una forma de mandar los excedentes de agua a donde hagan falta? Basta ya, dejémonos de mirarnos el ombligo, España examinada en su conjunto, tiene agua de sobra para todos. Cuando estos días he leído que se ha perdido por la desembocadura del Ebro tanta agua como consumimos en beber durante un año en toda España he sentido que algo falla. Un Plan Hidrológico a nivel de todo el territorio nacional para llevar el agua que sobra a donde haga falta, YAAA, por favor...

    Un abrazo de un manchego.

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  2. Agua que se desperdicia en la desembocadura... no es tan simple como eso. Un río no es sólo un canal de agua, como lo ven los ingenieros, es un sistema vivo. Las crecidas son parte del ciclo natural de los ríos, y las catástrofes asociadas a sus orillas son el fruto de la invasión de ese ecosistema por parte del hombre.

    Los trasvases y canalizaciones pueden resolver un problema de escasez en otros territorios en un momento puntual, pero causan un enorme impacto a largo plazo en ese ecosistema; son muchas especies animales y vegetales las que dependen de la calidad de esas aguas y que nos afectan a nosotros. Y no estoy hablando sólo de la ardilla que se queda sin casa, sino también por ejemplo de poblaciones de insectos que ponen sus huevos en las llanuras de inundación y que, de ser afectadas, influyen directamente en el bienestar de las poblaciones humanas y, por supuesto, en el descenso de la calidad del agua... a la larga, el río se deteriora y ni siquiera tendrá agua que aprovechar o desperdiciar.

    Además, hay otros factores que tenemos que considerar, por ejemplo: el efecto mariposa en el cambio climático. Desde hace algunos años, gracias a los oceanógrafos sabemos que parte importante del cambio climático a nivel global depende de la interrupción de las corrientes del Atlántico Norte, y éstas a su vez dependen del flujo de agua del Mar Mediterráneo al Océano Atlántico... pues bien, este flujo depende directamente del caudal que aporta el río Ebro.

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